Sobre la etiqueta de «feminista»

Hoy vamos a hablar sobre la etiqueta de «feminista». Este artículo no pretende decirte «el feminismo no es igualdad» ni «el feminismo sí es igualdad». No busca aportar una definición de feminismo, sino qué significa ser feminista o no serlo, y cómo debemos tomarnos que alguien nos diga «yo soy feminista» o «yo no soy feminista».

¿Qué significa ser feminista?

Según a quien le preguntes, te dirá rotundamente que «feminismo es igualdad, punto», que «el feminismo no es igualdad» o multitud de respuestas intermedias. ¿Quién tiene razón? Nadie.

¿Cuál es la verdadera definición de feminismo? Todo y nada a la vez.

¿Significa igualdad? ¿Entonces por qué muchas de las acciones que hacen no son igualdad?

¿Significa hembrismo? ¿Entonces por qué mucha gente que se siente feminista está verdaderamente a favor de la igualdad y rechaza las acciones del feminismo una vez las conoce?

¿Significa oposición al machismo? ¿Entonces por qué el feminismo no tiene ningún problema en presentar a la mujer como inferior al hombre cuando es para obtener algún beneficio o privilegio?

¿Significa obtener derechos para las mujeres? ¿Entonces por qué a muchas mujeres les quitan derechos cuando estos rompen con el discurso feminista?

El feminismo es una etiqueta que vale para todo, desde buenas intenciones que verdaderamente significan igualdad a burradas hembristas y discriminatorias, pasando por victimismo o interés personal. Y cuando lo significas todo, entonces realmente no significas nada: eres una etiqueta vacía.

¿Entonces ser feminista es malo?

Sí y no. Cuando es una etiqueta tan ambigua, que puede significar cualquiera cosa, es absurdo generalizar hacia ningún sentido.

¿Una persona que se defina como feminista es necesariamente hembrista y está a favor de las acciones hembristas del feminismo? No. ¿Una persona que no se defina como feminista es necesariamente machista y está en contra de la igualdad de género? Tampoco.

El mayor problema aquí es que los líderes feministas son totalmente hembristas y engañan a la gente vendiendo sus ideas como igualdad. Juegan constantemente con eso: si criticas sus medidas, por muy hembristas que sean, es que no quieres igualdad. Eso genera un feminismo original, secuestrado por sus líderes, y un feminismo hegemónico y hembrista, disfrazado del original.

Lo único que podríamos decir que es malo es engañar a la gente para que compren como igualdad cosas que nunca lo han sido.

¿Alguien que quiera igualdad debe sentirse feminista o no?

Respuesta corta: es irrelevante.

Respuesta larga: ¿Definirte como feminista realmente te define de alguna forma? No. Lo que te define son tus ideas y tus acciones.

Hay feministas cuyas ideas son absolutamente hembristas y aprovechan la percepción del feminismo para venderlas como igualdad. Los hay también feministas que sí que quieren igualdad y que rechazan absolutamente las ideas hembristas. Hay no feministas que buscan igualdad y que rechazan absolutamente tanto las ideas hembristas como las machistas. Y hay no feministas cuyas ideas son machistas.

Yo no me defino como feminista porque huyo de una etiqueta que hace tiempo que está manchada por gente que ha engañado al resto y que la está usando con fines poco loables. No quiero apoyar a esos hembristas identificándome con el movimiento que han secuestrado.

Si te consideras feminista y conoces a alguien que no, no deberías creer automáticamente que es machista y que está en contra de la igualdad. Si no te consideras feminista porque estás a favor de la igualdad y has huido de esa etiqueta, no deberías considerar que alguien es hembrista porque se considere feminista. Pregúntale por qué se considera así y qué piensa sobre la igualdad, o sobre X e Y medidas, y sabrás lo que piensa realmente.

En resumen, no deberías sentir rechazo y tener prejuicios por las etiquetas que usen las personas. Huye de las guerras de etiquetas: sólo sirven para enfrentar a gente que potencialmente piensa parecido y para obstaculizar el debate verdaderamente importante, el de las ideas.