No sabéis lo que es la Igualdad™

Voy a hablar de una historia que ocurrió hace tiempo. Y es que no sabéis lo que es la Igualdad™.


El Congreso nazi…

Una vez se celebró en Múnich el Congreso para el estudio de la violencia contra el pueblo alemán. Esta celebración tenía lugar cada año. Al principio todo el mundo pensaba que eran cuatro locos. Sin embargo, a medida que el nazismo fue tomando cada vez más poder en la sociedad alemana, éstos empezaron a llenarse. Algunos iban convencidos del nacionalsocialismo, otros eran empleados públicos, entre los cuales había varios judíos obligados por sus jefes.

Todo ocurrió en una charla sobre “deconstrucción de la judaicidad”, acto presidido por el ministro de Justicia e Interior del Reich. La ponente, conocida simpatizante del nazismo, preguntó a los judíos cuántos de ellos se sentían alemanes. A los que levantaron la mano les dijo que para “uno de los gestos que necesitamos los alemanes de los judíos dentro de este camino hacia la Pureza Racial es que cedáis vuestro espacio”. Por ello, les ordenó irse al fondo de la sala para que los alemanes étnicos pudieran sentarse delante. Cosa que a la salida uno de ellos lo agradeció diciendo que “él veía mucho mejor”. Además, tras esa humillación les hizo estar de pie toda la charla, todo en nombre de la Pureza Racial.

Algunos judíos se negaron a sentarse en los asientos traseros, a lo que la ponente respondió acusándoles de no aceptar la Pureza Racial. Un asistente, seguramente miembro del NSDAP, preguntó a los judíos asistentes si eran sionistas. Uno de ellos afirmó que no se sentía sionista, pero tampoco nacionalsocialista. La ponente fue tajante: “no sabes lo que es el nacionalsocialismo, punto”.

Otro ponente soltó que era una cuestión de extremos: o era nacionalsocialista y estaba “a favor de la Pureza Racial” o era “sionista” y “estaba a favor de la violencia contra el pueblo alemán”. El judío dijo que prefería estar a favor de la Pureza Racial, así que accedió a levantarse y un alemán étnico ocupó su sitio. El aplauso fue atronador.

Este ponente afirmó: “Esto es muy hermoso porque ha sido espontáneo. Lo que ha pasado hoy tiene que ver con el desconocimiento, pero también con la emoción, el detalle es perfecto. Es lo que yo llamo el alemanismo, ni sionista ni nacionalsocialista, que es parte del comunismo y dice que la Pureza Racial ya ha llegado, cuando no es cierto (…) Y el apellido antisemita se lo ponen al nacionalsocialismo los judíos que tienen miedo”.

Fin de la historia.

Qué malos los nazis segregando a los judíos, ¿no?


… No era tan nazi.

Algunos de vosotros ya lo sabréis, pero esto ni ocurrió en Múnich en el año 1938, ni era un congreso nazi, ni trataba sobre deconstruir la judaicidad, ni sobre la Germanidad™ ni sobre el nacionalsocialismo.

Ocurrió en Sevilla en noviembre del año 2018, era un Congreso feminista presidido por la Consejera de Justicia e Interior de la Junta de Andalucía, y trataba sobre la deconstrucción de la masculinidad, sobre la Igualdad™ y sobre el feminismo.

Y sí, la ponente, Yolanda Domínguez, ordenó a los hombres que se consideraban feministas que levantaran la mano:

Y sí, la ponente les dijo a los hombres que se fueran al fondo “dentro de este camino hacia la Igualdad™”:

Y una asistente lo agradeció luego en Twitter porque “ella veía mucho mejor”:

Podría quedar en una simple petición si no fuera porque después se lo recriminó a los hombres que no aceptaron esa segregación propia del nazismo o del apartheid, y señaló que “cómo nos cuesta lo de la igualdad”:

Ni porque además, les pidió que se levantaran y se quedaran de pie durante toda la charla:

Y sí, una asistente insinuó que los hombres que no habían participado en el experimento o eran machistas o no sabían lo que es el feminismo. Y sí, un policía pidió la palabra para explicar que él no se consideraba feminista, pero que eso no implicaba que fuera machista. Que él estaba a favor de la igualdad, a lo que Yolanda respondió: “no sabes lo que es el feminismo, punto”.

Y sí, un hombre colaboracionista tuvo la vergüenza de defender la segregación por sexos que había propuesto la ponente de la charla. Añadió que “no hay bandos intermedios” y que “o estás con el feminismo y la igualdad o estás a favor de la violencia”:

El policía que había hablado acabó yéndose al fondo con el resto de hombres que defendían la Igualdad™. Y todo mientras el público aplaudía.


¿Igualdad™?

Este acto segregacionista, asqueroso y repulsivo no era una reunión de cuatro locas. Estuvo en todo momento presidido, como ya he dicho, por la consejera de Justicia e Interior de la Junta. Esta humillación hacia los hombres debió haber sido condenada por todos los asistentes, por los medios de comunicación y por la clase política de este país sin excepción. Pero no. Resulta que el segregacionismo más rancio, típico de regímenes antidemocráticos y autoritarios de épocas pasadas, ha llegado a España y es aplaudido por todos los poderes del país. Con un gobierno igualitario, la consejera se habría levantado para abandonar la sala inmediatamente. Pero no tenemos un gobierno igualitario, tenemos un gobierno feminista.

El feminismo no ha llegado a liberar a nadie, sino que está aquí para cambiar las cadenas que se encontró a su llegada por las suyas propias. Igual son de color morado, igual tienen el logo del puño en alto, igual tienen alguna florecilla para que queden más graciosas. Pero siguen siendo cadenas. Y todas las cadenas oprimen igual. Ver aquí, aquí y aquí.

En SHNED pensamos que para que un individuo ocupe un sitio u otro no debe importar su sexo, sino sus méritos personales. En este caso, el mérito de madrugar para llegar el primero al auditorio, como indica el policía. Pertenecer a un colectivo designado de forma arbitraria por cualquier don nadie no puede definir nuestro lugar en la sociedad, como propone el feminismo desde la lupa colectivista. Su objetivo no es más que diluir la individualidad de cada persona en la masa mediante la censura y el acoso al disidente. Sin opinión propia, las personas acaban siguiendo a rajatabla los mantras del pensamiento único sin que nadie alce la voz. Sin opinión propia, no se puede hablar de libertad, y entonces lo que tenemos se llama tiranía.

Tenéis razón, feministas. No sabemos lo que es la Igualdad™. Porque nosotros no defendemos la Igualdad™, defendemos la igualdad.